
Vivir, llevar una vida como cualquier tipo será la última tentación de Jesús, a parte de las sufridas en el desierto. Ésta última tentación llega en la cruz, al pronunciar “Elí, Elí, ¿lemá sabactani?”. El temor de un hombre. El pavor y deseo al querer evitar ese “trago amargo”. Jesús no desea morir así, no como Dios, en la cruz, sino en la cárcel, en la calle, en el suelo, como hombre: tiene miedo, ese miedo no deja de embargarle la duda en su corazón.
Esta es la versión más cercana al Cristo humano, al creíble, al menos para mí. Una película muy recomendable, basada en la novela del escritor griego Nikos Kazantzakis. Si alguno de ustedes no la ha visto, espero que la consigan lo más pronto posible y la disfruten en estas vacaciones de Semana Santa.
No, no es para matarles la fe. Al contrario, a mí me ayudó mucho a regresar al cristianismo.
Dirección:
Martin Scorsese
Reparto:
Willem Dafoe, Harvey Keitel, Paul Greco, Steve Shill, Verna Bloom
País
Estados Unidos
Año
1988
Aquí, un fragmento de la película
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